Se supone que los edificios
deben ser rígidos e inmóviles. Pero en el futuro, aquellos realizados con
Polímeros con Memoria de Forma podrían adaptarse a los cambios de temperatura.
Investigadores del Instituto de Arquitectura Avanzada de Barcelona han realizado
un prototipo de origami que se dobla y gira bajo la influencia de altas
temperaturas. Los investigadores buscaban un material capaz de recordar su
forma inicial.
Esta experimentación seria
un gran aporte en las construcciones que nuestro mundo necesita actualmente,
puesto que en algunos países los espacios son cada vez más pequeños y podría
evitarse derrumbes ante fuerzas o fenómenos de la naturaleza.
Este proyecto explica que se
trabajara de la siguiente manera: El
polímero se calienta usando directamente cables eléctricos. Una vez que la
temperatura supera los 62 grados Celsius se hace elástico, permitiendo que el
edificio se doble y gire. Areti Markopoulou, el responsable del proyecto, asegura
lo siguiente: “Podríamos llevar nuestras casas encima como algunos animales y
transformarlas dependiendo de nuestras necesidades: si tenemos una familia
numerosa podemos ampliarla o si necesitamos más transparencia y translucidez
debido a la luz y la temperatura exterior. Así que nuestra casa podría
adaptarse a todo esto. Podríamos incluso meterla en el bolsillo y después
desplegarla y crear una estructura en tres dimensiones”.
Por
lo tanto, es correcto que este proyecto continúe ya que podría evitar que se
talen árboles o que obliguen a los niños a trabajar para elaborar ladrillos y
va a ayudar a nuestro mundo en el futuro.
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